How Spanish Manufacturers Are Dealing with COVID-19 Pressures

Los fabricantes españoles han tenido que enfrentarse a muchos retos durante el confinamiento. En nuestra entrevista, Levi Corbacho, responsable de producto de Mettler-Toledo Safeline y responsable del centro de comprobaciones de Barcelona, habla sobre cómo los fabricantes de alimentos y productos farmacéuticos superaron los desafíos sin precedentes debido al COVID-19.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos a los que se enfrentaron los fabricantes españoles durante la cuarentena y cómo los superaron? 

España sufrió una cuarentena muy estricta y repentina, que supuso la paralización de la mayoría de las industrias. Sin embargo, dos industrias experimentaron una situación muy diferente: las de los productos alimentarios y farmacéuticos, que constituyeron dos sectores de primera necesidad en España durante la cuarentena. 

Levi Corbacho talks about the challenges Spanish manufacturers had to face during lockdown Levi Corbacho habla sobre los retos a los que se enfrentaron los fabricantes españoles durante el confinamiento.

Las personas necesitaban muchas más provisiones durante el aislamiento y también se requerían más productos farmacéuticos durante esta pandemia tan devastadora. Así, no se produjo ninguna disminución en la producción de las industrias alimentaria y farmacéutica, sino más bien un repunte tanto a nivel nacional como internacional, de manera que no se podía detener la producción y los trabajadores de estas industrias, si podían trabajar, tenían que hacerlo. La única excepción fueron los fabricantes alimentarios que suministran alimentos a granel, como los hoteles, restaurantes y servicios de catering, que, lamentablemente, sí tuvieron que detener la producción debido a la falta de demanda.

Aunque este aumento de la demanda supuso un auténtico desafío, la mayor preocupación consistía en asegurar que todo el mundo trabajaba de la forma más segura posible, lo que se consiguió mediante la implementación de nuevas medidas de seguridad. Quizá en otros países en los que la cuarentena ha sido más gradual, como en Reino Unido, se haya aprendido a vivir con el virus de forma diferente, pero en España, debido a la cuarentena tan estricta que se impuso a nivel nacional, ir a trabajar a las industrias de primera necesidad era una forma de apoyar a la infraestructura y al país en su conjunto para proteger y salvar tantas vidas como fuera posible. 

¿Cuáles fueron los cambios más importantes que tuvieron que implementar los fabricantes españoles para afrontar las consecuencias del COVID-19? 

Debido al hecho de que la producción de las plantas alimentarias y farmacéuticas no se podía ralentizar, se tenían que implementar de forma rápida y lógica unos cambios que mantuvieran la seguridad y, además, supusieran la menor interrupción posible. Por ejemplo, los empleados trabajaban en un mismo equipo en todo momento y se les asignaban los mismos turnos, de manera que, si alguno de ellos contraía el virus, se les pudiera aislar en bloque y se limitara la propagación. Las empresas también establecieron turnos más graduales, sin dejar de mantener la productividad, para que los empleados no llegaran y se marcharan al mismo tiempo. Asimismo, los fabricantes aumentaron las medidas higiénicas entre cada turno y ofrecieron el máximo equipo de protección personal posible (pues dependía de su disponibilidad en los sectores esenciales, como el sanitario). Las fábricas cerraron el acceso a visitantes externos que no eran empleados con un turno específico y también se realizó la prueba de COVID-19 a los empleados, cuando estas estuvieron disponibles, para asegurar que todo aquel que se encontrara en la planta podía trabajar de forma segura.

¿Cómo se aseguraban los fabricantes españoles de que sus productos alimentarios y farmacéuticos satisfacían las exigencias de producción?

Los fabricantes añadieron más turnos, también durante el fin de semana, para aumentar la capacidad: intentaron producir lo máximo posible, pero de la forma más segura posible. Esto implicó el retraso o la paralización de algunos proyectos relacionados con el suministro y la puesta en servicio de maquinaria y equipos nuevos, ya que los fabricantes no contaban con el tiempo suficiente para detener las líneas de producción y poder actualizar los equipos. Durante tres meses, los fabricantes se han unido para maximizar la producción y la seguridad, por lo que los proyectos secundarios, a veces, se han visto resentidos. Aun así, esto ha ocurrido solo de manera temporal.  

Echando la vista atrás, ¿en qué creen los fabricantes españoles que deberían haber actuado de forma diferente?

Mirar atrás es de gran ayuda. De hecho, ya teníamos algo de experiencia de la anterior crisis financiera de 2008, que nos hizo ser conscientes de cuáles podrían ser las consecuencias de una nueva crisis económica. Además, España es un país que atribuye una gran importancia a la familia y las personas mayores, por lo que el hecho de que el virus afectaba principalmente a los más vulnerables motivó a los fabricantes, y a todo el país, a minimizar, en la medida de lo posible, la prolongación de la cuarentena.

No estoy seguro de lo que han hecho otras industrias, pero, desde nuestra perspectiva, que es muy parecida a la de los fabricantes con los que trabajamos, hemos aceptado los cambios requeridos y hemos dado lo mejor de nosotros. Puedo decir con seguridad que las empresas se han esforzado en adaptarse, en lo que respecta a la implementación de más herramientas de conexión remota (como Skype o Microsoft Teams), si es que aún no las estaban usando. Hasta los empleados más mayores, que tal vez no hayan estado tan expuestos a las herramientas digitales, se han adaptado el software necesario para teletrabajar y, de hecho, una de las prioridades era formarlos en su uso. Incluso para nosotros, que ya teníamos acceso a estas herramientas, la principal preocupación consistía en maximizar su uso para ponernos en contacto con nuestros clientes y equipos.

En lugar de echar la vista atrás, nos gustaría mirar hacia el futuro y darnos una palmadita en la espalda por el gran éxito obtenido, es decir, por mantener la seguridad y eficiencia en el trabajo de nuestros equipos. 

¿Qué consejo le daría al resto de los fabricantes europeos de productos alimentarios y farmacéuticos para afrontar las presiones que ha traído consigo el COVID-19?

“Lo principal es adaptarse a la nueva situación, cuanto más rápido lo hagas, mayores serán tus logros”. 

¿En qué medida ha cambiado su trabajo diario en términos de trato con clientes y potenciales clientes? ¿Qué funcionó y qué no? ¿Por qué?

En METTLER TOLEDO ya disponíamos de todas las herramientas necesarias para seguir trabajando, aunque de forma remota, en lo que respecta a las videollamadas, simuladores, material digital y demostraciones de vídeo, lo cual supuso una gran ventaja. Estábamos muy bien preparados para el cambio a este mundo más digital. Microsoft Teams se convirtió en nuestro centro de comunicaciones diarias, tanto de forma interna como externa (con los clientes). Sin embargo, lo cierto es que, aunque contábamos con simuladores de nuestra maquinaria, no los usábamos tanto antes, ya que preferíamos una interacción cara a cara con nuestros clientes siempre que fuera posible; apreciamos mucho el factor humano y el desarrollo de nuestras relaciones con los clientes. 

Está trabajando en el Test Center de Barcelona. Un centro de pruebas que ofrece servicios de valoración y evaluación de productos gratuitos a los fabricantes de alimentos y productos farmacéuticos para garantizar que estén utilizando la tecnología de inspección adecuada para sus líneas de producción específicas. ¿Cómo ha beneficiado el Test Center de Barcelona a los fabricantes españoles?

Durante la pandemia, no cerramos el centro de comprobaciones de Barcelona en ningún momento. Ante todo, nos cercioramos de que todo el mundo pudiera trabajar de forma segura y productiva, pero queríamos mantenerlo abierto como nuestro “símbolo de resistencia, como un faro”. Esto se debe a que queríamos que los fabricantes se sintieran apoyados y comunicados con nosotros en caso de que necesitaran comprobar o evaluar muestras de sus productos en cuanto a la exactitud de inspección, el rendimiento o la sensibilidad del detector de contaminantes durante esta época tan estresante.

Todas las decisiones internas se tomaron en equipo, no queríamos imponer medidas poco prácticas o sin ningún tipo de lógica, de manera que las debatíamos entre todos. Esto supuso que los empleados se comprometieran a seguir todos los protocolos de seguridad nuevos, que se respetaron en todo momento,  y, además, aseguró que se sintieran protegidos y estuvieran dispuestos a venir a trabajar en este entorno, ya que formaban parte del proceso de la toma de decisiones.

Reorganizamos los turnos y solo mantuvimos a los empleados fundamentales en las instalaciones en momentos específicos. Sin embargo, nuestro objetivo era ofrecerle a la empresa normalidad y continuidad, algo que logramos. Las funciones administrativas pasaron a realizarse desde casa, de forma remota (mediante el teletrabajo), pero también era esencial contar con ellas en lo que respecta a la elaboración de informes y otras funciones de este tipo. Obviamente, nos preparamos para el peor de los casos (tener que cerrar debido a la infección), pero eso nunca ocurrió.

Deberíamos estar muy orgullosos de cómo hemos mantenido el funcionamiento del centro, lo que, de hecho, constituía uno de nuestros objetivos principales, junto al mantenimiento de la seguridad del personal. Por ello, todos los equipos, tanto a nivel nacional como europeo, se merecen un enorme agradecimiento. 

¿Qué medidas se van a mantener a largo plazo y por qué?

Durante la cuarentena, se optimizaron nuestros tiempos, ya que teníamos acceso a los clientes y compañeros de trabajo, pero sin necesidad de realizar largos desplazamientos. No obstante, aunque es cierto que muchas empresas están rediseñando su funcionamiento para aumentar la parte del trabajo que se lleva a cabo de forma remota, en nuestro caso, valoramos en gran medida la interacción humana y la creación de vínculos, y nos centramos en el éxito a largo plazo. Por ello, la limitación del tiempo que pasamos cara a cara con el cliente fue solo una medida provisional, no algo que queramos mantener siempre.

No vamos a implementar ningún cambio drástico, aunque mantendremos el uso de las herramientas digitales y la formación sobre ellas en pro de la continuidad de la empresa y la mejora de la agilidad. Desde el punto de vista de la gestión, el empleo de las herramientas digitales nos ha proporcionado una mayor flexibilidad, es decir, nos han ofrecido más tiempo y nos han liberado de las ataduras que implica el trabajo desde una única ubicación. No obstante, todo lo aprendido se implementará de manera progresiva, a medida que sigamos trabajando y recuperemos cierta normalidad. 

Echando la vista atrás, ¿qué habría hecho de forma distinta (en relación con la ayuda prestada a su propio equipo)? 

Mirando atrás y con perspectiva, nada. Creo que optamos por el mejor enfoque y, afortunadamente, los “principios” que elegimos fueron los acertados. Estos fueron y son:

  • La seguridad es lo primero.
  • La necesidad de colaborar y tomar las decisiones en equipo.
  • Asegurar que todo el mundo se sentía seguro en sus entornos y que quería venir a trabajar.
  • Reaccionar de forma rápida, es decir, formar al equipo en los simuladores, el material digital o las videollamadas, por ejemplo.
  • Tratar de hacerlo lo mejor posible y no perder tiempo pensando en los “¿Y si...?”. 

 Echando la vista atrás, ¿qué habría hecho de forma distinta (en relación con la ayuda prestada a sus clientes existentes y potenciales)? 

De nuevo, nada. Y no es fácil para mí reconocer esto, ya que soy una persona muy abierta a la mejora continua, pero, como ya he dicho, por primera vez en mi vida estoy tremendamente orgulloso de la reacción que han tenido nuestros equipos ante esta pandemia.

¿Podría compartir con nosotros alguna otra lección que hayan aprendido los fabricantes de productos alimentarios y farmacéuticos españoles?

Las consecuencias de la crisis de 2008 siguen estando muy presentes para nosotros. Como todos sabemos, España ocupaba el tercer puesto de los países más afectados de la Unión Europea, lo que ha hecho que nuestra determinación haya sido más contundente. Además, la mentalidad española se caracteriza por la idea de no detenerse en las situaciones negativas o hipotéticas. 

¿Qué ha aprendido a nivel personal sobre las relaciones comerciales o el trabajo con otras personas? 

En cuanto a la gestión, estamos estudiando la forma de mantener los mismos niveles de productividad cuando el entorno de trabajo vaya retomando la normalidad, por ejemplo, algunas herramientas digitales nos permiten aprovechar mejor el tiempo. Sin embargo, la interacción humana sigue siendo imprescindible, desde el punto de vista económico y personal. Como empresa, nuestro objetivo es mantener esta interacción de forma segura. No queremos desconectarnos a nivel social, de hecho, más bien todo lo contrario. Seguiremos ayudando a los fabricantes de la manera más segura y eficaz posible.